Un final necesario

Mano negra contagiada del exhorto, no es sangre lo que corre por mis venas

es la tinta que devora la conciencia, que evita circundante que plazcan las penas.

Y todo crece, nace de la noche oscura donde la vida, el viento y el mar se liberan.

Corre el pigmento para desenredar la madeja, triste, oscura, azabache, plena.

No hay fatiga, todo se descubre y me seduce. No puedo parar ni quiero, nada espera.

Atrapado entre mis dedos suelta el pincel liberado su alegato, se revela, contonea.

 

Se manifiesta el tormento, ahora no es aire es tu cuerpo, ahora no es mar es tu pelo,

reclamos que desahogan el tiempo, ni triste ni incierto, es el céfiro y las olas y tus senos

que estrujan mis sentidos doloridos, no hay pasado, no hay lamento, tu recuerdo.

Esclavo de mi sangre, nada detiene el momento, se soslaya la mentira, todo es bello.

Y apareces tras las sombras como en un lecho de adormideras, no te relego.

Eres mi privilegio, mi concubina, mi musa, mi destierro. Intento borrarte, no puedo.

 

Quién puede arrancar la espina y no dejar herida, quién llora sin lágrimas.

Que quede arraigado el musgo melancólico como bruma que me hechiza,

que no sucumba la tortura, retardo el final, no quiero morir y muero, sin prisas.

Corren mis dedos apretando el asta, no basta, caen húmedas y serenas esquirlas,

me recreo en el invierno de la memoria que es verano, arena,  horizonte y brisa.

Devora sin recreo lo que fue mi deseo, es preciso despertar, es necesario un final.

 

 

Juan Fco. Cañada

 

 

Aconsejo ver este enlace mientras se lee, música y pintura han sido la inspiración a esta poesía.

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