Hija de la Victoria

Está tranquila,
impasible ante el desafío que se presenta,
no hay enemigo lo suficientemente poderoso como para intimidarla.
Su corazón es fuerte como el roble
y su alma valiente como la del lobo;
su mente y su cuerpo están preparados.
Sabe que puede hacerlo,
como sabe que respira,
porque para ella el combate es tan natural
como para el águila alzar el vuelo;
sabe que puede hacerlo y lo hará;
ha estado toda su vida instruyéndose para este momento
y este no es más que otro,
como los que ya ha superado;
un paso más en la senda que los dioses han trazado en su camino hacia la gloria,
la que las divinidades han marcado en su esencia como hija de la victoria. 
 "La batalla es nuestra porque así lo quiere el destino...." 

 

                                                                                              Juan Fco. Cañada

Obras

 

Todos los derechos

reservados ©