Es el momento de rendir cuentas.

 

Es el momento de rendir cuentas.

 

Es el momento de rendir cuentas.

Has combatido contra todos

y contra todo, y has vencido;

sabedor de que eres dominador

en todas las batallas de la vida,

ante cualquier obstáculo,

frente a los retos del destino.

Eres tan poderoso, tan fecundo,

grande, afortunado y excelso,

que te creías invencible

en la pelea definitiva,

en la porfía final,

en el juicio último. Vanidoso.

¿Piensas que puedes apostar

contra la muerte y ganar?

Ahora que llegas al final

comienzas a conocerte,

aunque ignores la voz que te reclama,

aunque la ocultes a tus sentidos.

La sombra negra no tiene amigos;

¿Te atreves a discutir con ella?

La muerte juega con ventaja,

Pues conoce tus pensamientos

Antes incluso de que los tengas.

Ríndete y camina con orgullo

hacia los confines de su reino;

ofrece a las almas que te vigilan

el mismo porte pomposo y soberbio

que luciste con los hombres.

Muere, como todos los mortales;

deja que las brujas corten el hilo.

¿Creías que el dinero te salvaría,

que podrías beber del vil metal

como de la fuente de la eterna juventud,

ser inmortal como un dios?

Muere como todos los entes.

Fuiste creador de caudales y odios,

siente ahora en tus huesos

el poder de tus propios demonios.

No discutas con la Parca, necio;

ellas no saben de pleitos ni negocios,

Tan sólo de tejer la lana de la vida,

Tan sólo de recolectar las almas del oprobio.

 

                                                                         Juan Fco. Cañada.

Obras

 

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