Ella

ELLA 

 

Me dijeron, ¿sabes que es la seda y el terciopelo?, contesté que no. Me acercaron unos trapos y me hicieron tocarlos, yo les dije, “a sí esto ya lo he acariciado yo”; ¿dónde? Me replicaron. Cuando mis manos rozan su piel.

Me llevaron al desierto, a las montañas con los bosques mas hermosos, a navegar por el mar con los colores de las turquesas y el cielo, y me dijeron, ¿Has estado en estos lugares?, yo les contesté que no; ellos me replicaron, entonces nunca has sentido nada parecido, yo les dije que sí, cada vez que apoyo mi cabeza en su pecho y siento el latir de su corazón.

Me dieron a probar las fresas más dulces, el vino más afrutado y exquisito, los bombones más selectos, y me demandaron si había paladeado algo tan refinado y sabroso. Yo le contesté que sus besos.

Me pusieron delante de un paisaje idílico en el momento en que la puesta de sol reflejaba tantos colores como el Arco Iris, y me reclamaron algo mas sublime que eso; yo tenía mi paisaje en la mente; su semblante con una sonrisa de felicidad.

Entonces los que creían tenerlo todo, desistieron, y aceptaron que el amor estaba en mí, y me dijeron, “el Cielo puede esperar”.

Dedicado a mi Luz, a mis pecas y mi pecado, a mi espectadora y mi amante, confidente, amiga, embaucadora, consejera, compañera, guía, sostén y a ti también Pilar.

No necesito nada si estás.

 
                                                                                           Juan Fco. Cañada 

Obras

 

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