A David Rosales (Bajo el volcán)

A David Rosales.

 

Secas están las venas de fuego,

desiertas y frías las laderas.

Tu vigor yace con Morfeo.

Ya no le gritas al cielo,

ya pereció el delirio

de estrellas en el suelo.

 

No hubo tregua,

ni longevidad retardada

de la tierra vanidosa

que gritaba mutilada.

Eres un viejo caduco

en el que las ovejas pastan,

un Titán narcotizado

de roca y arena basta.

 

Creador de mundos,

derrochador de paletas,

todo muere y todo pasa

como dijo el gran poeta;

quedaste para figura,

para musa de galanes

para ventana del viento

de ese perito de letras

que suspira ante tu rostro

una eternidad pasajera.

 

Has devorado el momento,

si, fue corto, frágil, incierto.

Se regocije el pasado

con la batalla inmanente

pues cumpliste dignamente

para la madre Chimalma.

Ahora quedas retardado.

Es la estatua de la historia

que gratifica tu gloria

relatando panegírico,

a las nubes y los lagartos.

 

Bajo el volcán.

Juan Fco. Cañada

Obras

 

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