¿Te engañas a ti mismo?

¿Te engañas a ti mismo?

 

Deberíamos comenzar comprendiendo la forma en que estamos atrapados, ya que lo cierto es que el autoengaño es el más escurridizo de los hechos mentales y resulta imposible, en este sentido, DARNOS CUENTA DE LO QUE NO NOS DAMOS CUENTA.”(Psicología-autoengaño)

 

La mayoría de las veces una ayuda exterior es imprescindible, pero para ello necesitamos de la verdad.

 

La verdad nos hará libres”. ¿Y porqué?, ¿será que no hay peor cárcel que el autoengaño?. Entras en él de puntillas sin darte cuenta y cuando estás dentro, es tan difícil escapar como de una adicción.

 

Cuando la conciencia te martillea repitiendo una y otra vez lo contrario de lo que sientes o haces en un momento determinado, eso ¿no es un yugo de tortura que por alguna razón extraña te impones para avisarte de que eres prisionero de tí mismo? En el momento en que tu beneficio material importe más que la tranquilidad de espíritu, en ese instante has perdido la batalla.

Cuando negamos una verdad evidente a sabiendas, cuando ocultamos una información o situación para mantener un rol, un estatus o una conveniente continuidad material o sentimental, en esos momentos se cae en la trampa; entonces te intentas convencer de la realidad que quieres ver, de la película que tu mente quiera visionar, del sentimiento que necesites sentir y es cuando se pierde la perspectiva y nos volvemos subjetivos en el análisis de la realidad.

 

La obra del general Sun Tzu no es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación; no sólo con el prójimo, sino con uno mismo.

Y que mayor confrontación que la que el ser humano tiene con su “ego”. Entonces la famosa frase “Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo”, se puede aplicar sabiamente a la capacidad de comprensión de nuestro “interior” y del entendimiento inteligente de la realidad. Conociéndote a ti mismo sabrás realmente si te engañas. Esas pequeñas mentiras, esas medias verdades que te cuentas para que la razón te asista, para ver la realidad de modo que te favorezca, te convierten en tu peor enemigo; y por lo tanto te desvirtúa la cognición tanto del ser exterior como del ser interior.

Cuantas veces te has dicho “por una vez no pasa nada”, “si no se va a enterar nadie”, “pues que se fastidie, yo no tengo la culpa”; o simplemente analizas el escenario colocando los actores donde tu necesitas y no donde están realmente. Evidente que una circunstancia puntual te sea favorable, pero la vida es una carrera de fondo, y a la larga será pernicioso para tu “hombre interior”( El Alma).

 

La primera intención es “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, la primera intención es “cargarle la culpa al mundo”, en ese instante has perdido la honradez obligatoria y necesaria para con uno mismo; por eso el cristal con que se mire tiene que ser transparente.

El mayor peligro de engañar a los demás está en que uno acaba inevitablemente, por engañarse a sí mismo.”(Eleonora Dose)

 

En el cuadro que escondes en el trastero de tus secretos, ¿está la cara como la ves en el espejo o es la de un ser monstruoso? (El Retrato de Dorian Gray); cada pústula que veas en la pintura será una cicatriz en el alma.

 

 

Si eres honrado contigo, lo serás con los demás, porque entiendo, que a lo largo de nuestra vida es cuando vamos desarrollando la capacidad de ser “inhumanos” (El autoengaño, pues, en mi opinión, es un mecanismo que ha sido seleccionado evolutivamente para servir al engaño e impedir su descubrimiento, Robert L. Trivers), por lo que la gratificación de una vida plena vendrá añadida si consigues esta capacidad (la de ser honrado contigo mismo).

 

"No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad." (San Agustín).
 

Y ahora contesta a la pregunta ¿Te engañas a ti mismo?

                                                                                                    Juan Fco. Cañada 

 

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