La mentira (La Guerra en Afganistán)

La mentira (la guerra en Afganistán).

 

En mi continuo desengaño como militar profesional, he vivido situaciones de desamparo, desprecio, manipulación y otros sinsabores que han mermado la esencia con la que elegí una profesión que hay que ejercitar con ineludible vocación de servicio; sobre todo desde que el poder político ha ensuciado sentimientos en los que se cree con religiosa pasión como son el honor, el sacrificio, la verdad, el compañerismo y otros que ensalzan al ser humano y que acabas por encerrar en el saco de las utopías.

 

Ni soy filosofo, ni erudito, ni he aprovechado mi potencial (todos lo tenemos) estudiando. Pero eso no significa que toda persona no tenga un límite ante la injusticia y el desprecio por las necesidades y el sentir de sus congéneres o compatriotas; como nuestros gobernantes están haciendo constantemente ante su necesidad insaciable de poder, riqueza, estatus y vanagloria perpetua.

 

Veo en mi posición interna “privilegiada” (me llega información de primera mano), como se enmascara, se oculta y se tergiversa la información sobre un conflicto que a unos y a otros (izquierda, derecha, centro, da igual) por diversos motivos y en diferentes ambientes socio-políticos, ha beneficiado. Unos lo llamaban ayuda humanitaria y otros lo llaman guerra por la libertad, pero todos realizan su maravilloso truco de magia con el que nos deleitan y en el que nos aparece una imagen positiva de lo que Carl Von Clausewitz definió perfectamente como “…la continuación de la política por otros medios”.

 

Lo que no es normal es que sigamos alimentando falacias, haciendo oídos sordos o tragando el azucarillo informativo de la fuente de poder de turno. La rebelión es el derecho del hombre honrado, pero no la de la foto para vanagloria del colectivo de turno; sino la de la incredulidad en un sistema que te manipula y te desorienta para su provecho, sino la de la negativa a contribuir en una guerra injusta y engañosa, sino la que castigue al poder que se instruye en el cultivo del lucro y la cultura del engaño y el subterfugio; es el derecho a desobedecer todo lo que perturbe tu conciencia e indigne tu alma.

 

Que se merece un pueblo que envía a combatir a uno de su hijos a una lucha que no es la suya y que cuando vuelve mutilado lo condena al ostracismo, sin ningún tipo de ayuda ni de pensión, cuando cualquier gobernante obtiene unos privilegios inauditos sólo por llegar al poder, a veces con escasísima preparación, todo lo contrario de los que van a la guerra “por nosotros”, que son entrenados e instruidos hasta la extenuación.

 

Sólo tienes que mirar a tu alrededor, informarte un poco y rascar la superficie; para darte cuenta de lo que nos hemos labrado y merecido en estos años. Gobernantes preocupados en si mismos, en que sus vástagos sean sus herederos políticos cual marquesado. Parece como si, junto con la evolución tecnológica, la nobleza de derecho divino, se hubiese desarrollado y adaptado con el tiempo, con tal sutileza que incrustado en la vida moderna nos ofrecen las mismas migajas con las que contentaban al pueblo antaño.

 

Estoy tan rabiosamente indignado, que no he tenido mas remedio que expresar mis sentimiento de esta forma, alguna tenía que ser la primera, porque yo suelo ser uno de los corderos del rebaño.

 

Pero ver las condiciones en que compañeros de armas trabajan, luchan, matan y mueren (aunque sea duro es la verdad), me hizo trocar, sublevarme y utilizar la pluma, arma que posee el hombre honesto para difundir la verdad. Compañeros que siguen creyendo en su trabajo, en los valores que defienden, en la sociedad en la que viven y conviven y en realizar una labor con una abnegación que les lleva quitarse el pan de la boca para darlo al que lo necesite, con una generosidad mas parecida a la del monje que a la del guerrero. Profesionales que están perdiendo su credibilidad internacional, su confianza, su autoestima, su serenidad, su altruismo y su buena fe, porque la realidad en la que están trabajando se convierte en un espejismo en el que no se sabe lo que significa ayuda humanitaria o acción de guerra. Conceptos tan diferentes pero que utilizados en política significan lo mismo.

 

La guerra es el medio más cobarde para conseguir la paz”, o mejor dicho, es la salida cobarde, irresponsable y necia a los problemas de la paz. Y esto sólo lo conoce el que realmente es inteligente. Sólo el que ha vivido la guerra hace mención a ella en este sentido "La guerra es una estafa. Siempre lo ha sido. Es, probablemente, la más vieja, con facilidad la que más beneficios produce, seguramente la más despiadada" Almirante Smedley Butler Armada de los EE.UU. Las advertencias de líderes mundiales que han vivido la guerra de cerca, profesionales de alto rango, que también han visto desde bambalinas y con conocimiento el porque de las mismas, son mas válidas hoy en día, que las falsas tribulaciones y discursos de los dirigentes que actualmente se han cultivado sus cargos a base de felonía, dádiva y confabulación.

 

La ciudadanía (como les gusta definirnos ahora), el pueblo llano y sencillo, ese que les levanta el muro de ladrillo a sus mansiones, el que les vigila las casas cuando duermen, el que les saca una muela o les cuece el pan, ese que mandan a la guerra, se merece una verdad clara y no menguada por las necesidades políticas.

 

Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.

 

Que les digan a que van, con exactitud, se lo merecen y si no es así que los traigan a casa.

 

Un líder que no duda antes de enviar a una nación a la guerra, no es apto para serlo. Golda Meir (Estadista Israelí)

La guerra es el arte de destruir hombres, la política el de engañarlos. Jean Le Ront D’Alembert (Filosofo, Físico y Matemático Francés)

Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, en la guerra son los padres quienes llevan a los hijos a la tumba. Herodoto de Halicarnaso (Historiador Griego)

La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido. Niestzche (Filosofo Alemán)

 

Y así un sinfín de citas y verdades que el erudito enseña y el profano no aprende...

Con la pluma vuela el hierro que ha de herir.



"Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado."

(Voltaire).

 

Dedicado a los camaradas que siguen arriesgándolo todo por la satisfacción del deber cumplido. Mi admiración y mi apoyo.

 

                                                                                                      Juan Fco. Cañada.

 

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